Senderismo Valencia

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El charco azul de Chulilla

Chulilla es un pueblecito de montaña bastante cercano a Valencia (menos de 60 kilómetros) realmente bonito. Sus casas blancas se encuentran pegadas a la ladera del castillo y le dan un aspecto encantador.

Te aconsejamos que nada más llegar al pueblo aparques en el parking que hay a la entrada, ya que intentar hacerlo luego es realmente complicado.

A 10 minutos llegarás a la plaza del pueblo (Plaza de la Baronía), que es desde donde iniciaremos la ruta.

Una vez en la plaza, por la calle Sta. Bárbara debemos dirigirnos a la calle de las Cuevas, donde ya veremos los indicadores hacia la ruta.

Al final de la calle comienza el sendero SL-CV 72. El inicio del camino es una pista ancha que entre algarrobos nos va bajando hacia el fondo del cañón. Este es quizá el tramo que en peores condiciones se encuentra, por la erosión del agua debido a su mayor pendiente, pero se camina perfectamente y sin problemas.

En nada nos encontraremos en el fondo del cañón y disfrutando de unas vistas preciosas de las altísimas paredes entre las que se encierra el río (que por cierto son ideales para la práctica de la escalada).

Aproximadamente a unos 300m desde que tomamos la pista de tierra llegaremos a un cruce, en nuestro caso optamos por seguir por la derecha, que es el que está marcado como sendero local. De esta forma iremos por esta orilla del río y volveremos por otra.

El camino por el que circulamos va junto a la pared de roca, al principio iremos junto a una verja metálica que nos separa de un canal y más tarde el sendero nos llevará arriba y por pequeñas pendientes, algunas de ellas dotadas de escaleras y barandillas, por lo que se recorren sin ninguna dificultad.

Las vistas del cañón son realmente espectaculares y uno no se cansa de mirar las inmensas paredes que le rodean, que en algún punto alcanzan los 160 m de altura.

Aproximadamente 1,5 Km estaremos de nuevo caminando junto al canal de agua y al final del mismo llegaremos a una casita de las antiguas instalaciones hidráulicas.

Tras pasar la casa descenderemos unas pequeñas escaleras y seguiremos camino para en un breve espacio de tiempo ver frente a nosotros las pasarelas de madera y enrejado del Charco Azul.

Las pasarelas y barandillas se encuentran algo deterioradas, por lo que tendremos que prestar atención a la hora de apoyarnos porque algún tramo está algo suelto.

Paseamos por la pasarela hasta el centro del “charco” y allí, tras disfrutar de la visita volvemos sobre nuestros pasos para iniciar el camino de vuelta.

Esta vez volveremos por la otra orilla del río, por lo que a unos 100m del charco azul cruzaremos por unas piedras que actúan a modo de puente (cuidado con los resbalones).

Una vez cruzamos el río encontramos un camino en perfectisimas condiciones que nos llevará tranquilamente de vuelta al pueblo.

Para alargar un pelito más el paseo, cuando lleguemos a la altura del primer cruce que hemos encontrado a la ida, en lugar de volver por el mismo seguiremos por la derecha de forma que daremos un pequeño rodeo a la loma sobre la que se asienta el castillo para entrar por la parte trasera del pueblo.

El camino sigue siendo precioso, siempre estrechado entre altas paredes.

Tras llegar a la depuradora giraremos a nuestra izquierda y callejeando llegaremos de nuevo a la plaza desde la que iniciamos la ruta.


Hasta aquí nuestro artículo, espero os haya gustado y me dejéis algún comentario.

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